8 sencillos propósitos feministas que cualquier mujer puede realizar el 2018

Decir que no, hacer las pases con tu cuerpo y ser autocrítica son algunos de ellos.

En breve comienza un nuevo año y lejos lo que más marcó este año fueron los movimientos feministas en pro de la liberación y la reivindicación de nuestro género. Algunos hashtags como #niunamenos #bodypositive #metoo fueron bandera de lucha de millones de mujeres y este 2018 esperamos que estas causas no se detengan sino todo lo contrario, avancen con gran fuerza. Para comenzar a poner en marcha este plan, el sitio Buzzfeed enumeró una lista con 8 sencillos propósitos feministas que cualquier mujer puede realizar en 2018 ¡toma nota!

#1 Leer, ver y escuchar a más mujeres

Elabora una lista con los libros que te apetece leer. Y asegúrate de meter a unas cuantas buenas autoras para hacer el 2018 más llevadero. Haz lo mismo con la lista de películas y paga esa entrada de cine para ver lo último de una directora. Escucha a cantantes femeninas, empápate de sus discos.

No es tan complicado y esta práctica te reportará grandes beneficios para tu mente. Salir de la visión masculina del mundo y adentrarte en la femenina sin duda hará de tu 2018 un año mucho más interesante.

#2 Decir más veces que no y sonreír solo cuando te apetezca

Las mujeres tendemos a cargar sobre nuestros hombros el peso de un sinfín de responsabilidades ajenas: la escucha paciente de un montón de amigos con algún problema (que más tarde nunca te escuchan a ti), las tareas domésticas (a veces no repartidas), los cuidados de familiares (más mayores o más pequeños) o de nuestras parejas en funciones de psicólogas, enfermeras, cocineras, encargadas de la compra, etc. No eres una superwoman. Ni tienes que serlo.

Este 2018 párate y di más veces que no a cosas que no te apetece hacer. Sonríe cuando algo te haga sonreír y no porque sientas que debes sonreír. Es decir, pon atención a los autocuidados, porque si no empiezas a cuidarte tú, dime con qué fuerzas vas a destruir después el sistema patriarcal.

#3 Hacer las pases con tu cuerpo

¿Usas una 44 y te gustaría usar una 38? ¿Te han empezado a salir canas? ¿Tienes arrugas? ¿Estrías? ¿Celulitis? ¿Piel flácida? ¿Tus tetas están caídas? ¿No tienes una cinturita de avispa? ¿Tus piernas no miden metro y medio cada una? ¿Tienes manchitas en la piel? Déjame decirte algo: es normal. Y es normal porque no dormimos dentro de una máquina del tiempo. Es normal porque has vivido, has madurado y tu cuerpo es la prueba.

Deja de odiarte, mírate con los ojos con los que te miraría tu mejor amiga. Quiérete más.

#4 Dedicarle más tiempo a tus amigas

¡Cómo caeríamos todas al vacío si no tuviéramos nuestra red de amigas para sujetarnos! La amistad entre mujeres es maravillosa y fomentarla es enriquecerse y tener más paz espiritual. No pospongas ese plan que os apetece porque “las dos estáis muy liadas”, sacad tiempo para vosotras, en persona o por teléfono, pero fortalece esa red que tanto te ha ayudado y que tanto te ayudará en el futuro.

 #5 Sorosidad

Estamos juntas en esto. Y estamos juntas en clase, en el trabajo o en las actividades a las que estemos apuntadas. Deja de juzgar a otras mujeres por su estilo de vida, porque esos mismos juicios son los que perpetúan que te sigan juzgando a ti. Sé empática, valora el trabajo de tus compañeras, comparte conocimientos con otras mujeres, reconoce los logros, ayuda a mujeres que están en una posición inferior (como a la becaria de tu oficina o a esa chica que acaba de terminar los estudios y te pide consejo) y aprende que el patriarcado nos quiere divididas.

Las otras mujeres no son tu competencia, son tus aliadas.

#6 Piensa global y actúa local

Individualmente no podemos acabar con todos los males de este mundo, pero sí podemos realizar pequeñas acciones en nuestro día a día para combatir situaciones de desigualdad.

No rías las gracias a los chistes machistas, quéjate, pide un aumento si tu compañero gana más que tú, exige que en el botiquín de tu oficina también haya tampones y compresas, no te levantes siempre a recoger la mesa si hay otros hombres sentados también, no seas la encargada del café en tu puesto de trabajo. Colabora con los proyectos creados por otras mujeres.

Los pequeños cambios también ayudan a hacer un mundo mejor.

#7 Ponte firme

Porque quien no es parte de la solución sigue siendo parte del problema. Por eso debes ponerte firme. Por ti y por todas tus compañeras. No toleres faltas de respeto por el simple hecho de ser mujer (ni hacia ti ni hacia otras mujeres), no toleres insultos machistas (se acabó el llamar puta, zorra o calientapollas a otras mujeres), no toleres violencia contra nosotras, ni la desigualdad de los cuidados, ni las políticas discriminatorias.

Porque uniendo nuestras voces pueden convertirse en grito.

#8 Ser autocrítica y seguir creciendo

Nos hemos criado en la sociedad en la que nos hemos criado. Y eso nos ha dejado la casa llena de polvo. Aunque tu salón esté adecentado, no significa que las habitaciones estén listas para recibir invitados. ¿Qué quiero decir con esto? Que el feminismo no se hace en dos días y todas tenemos comportamientos a revisar. No podemos ser feministas y solamente hacer caso a un discurso blanco, eurocentrista y privilegiado y dejar a un lado a las obreras, a las mujeres de color o racializadas. No podemos ser feministas y dejar de un lado a nuestras hermanas trans. No podemos ser feministas sin estar en constante aprendizaje. Escucha a las mujeres que tienes a tu alrededor.

Puede ser duro, pero también es muy enriquecedor.

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