María Paz Valenzuela: De la lucha contra el cáncer a la conquista del Everest

Todo tus sueños los puedes lograr y no debes dejar que nada te detenga. Habrán miles de obstáculos en tu vida, los cuales te harán pensar que no puedes realizar alguna de tus metas o que ese sueño que tienes es demasiado grande para ejecutarlo. No debes dejar que nada te detenga y ese es un mensaje que quiere dejar María Paz Valenzuela, quien venció el cáncer y a solo meses de detenerlo emprenderá uno de sus sueños, subir el Everest.

Esa gran montaña que ni siquiera puedes ver donde termina es el Everest. Al que muchos respetan por las dificultades que trae y por las miles de vidas que ha dejado en sus senderos. Esta experiencia debe ser parecida al cáncer, que también parte siendo un desafío, que si o si debes superar y ha atacado a más personas que cualquier montaña, la diferencia es que tu no eliges embarcarte en este.

María Paz Valenzuela es una montañista y musicóloga que superó hace pocos meses el cáncer de mamas y ahora se prepara para el desafió de subir el Everest, el que tendrá muchos obstáculos, pero es una mujer preparada para ello. Al llegar a la cima logrará lo que sintió al vencer el cáncer de mamas, sentirse viva, pero por la naturaleza que la rodeara en el monte.

Everest

El miércoles 28 de marzo en Costanera Center se realizó la conferencia de prensa antes de que María Paz junto con su equipo de Alto al Cáncer se dirijan al Everest el próximo 2 de abril. En esta estuvo la montañista junto a sus hijas, quienes son su mano derecha, para responder las preguntas de los diferentes medios. Pretende llegar al campamento base en 10 días y luego se encontrará acondicionando los siguientes campamentos, hasta que llegue la ventana de buen tiempo, que estima será entre el 15 o 25 de mayo.

Sus hijas no solo apoyaron su idea, también son parte de su equipo,  Natalia por un lado es la encargada de logística y Elisa quien ve las comunicaciones. Alto al Cáncer es una campaña que inició Alto las Condes, lleva más de 4 años y María Paz se unió hace casi un año con la idea de la expedición. “Partió con mi diagnóstico, en mayo del año pasado, me hice todos los tratamientos y siempre pensé que de este periodo tan difícil había que cambiar la mirada, ver la parte positiva y sacarle el jugo a esta experiencia. Surgió la idea de hacer una expedición de alto impacto, para lograr llamar la atención de la importancia de la detección temprana del cáncer de mamas”.

Una de las dudas que más llama la atención, a quienes escuchan esta historia, es sí está preparada para un desafío tan grande. El cáncer es un enfermedad que ataca todas tus fuerzas y luego de una lucha puedes quedar cansada. Si bien María Paz se debilitó en un inicio,  retomó sus actividades sin problemas y sus entrenamientos comenzaron el 24 de diciembre cada día de la semana, junto a su entrenador, subiendo diferentes cerros. También se integraron al equipo dos kinesiólogos y un nutricionista deportivo.

Si piensas que puede quedar algún indicio de que no se encuentre curada totalmente de esta enfermedad María Paz dejó claro que: “Terminé mis 8 sesiones de quimioterapia, acabo de hacerme exámenes de sangre y mamografía de control. Estoy curada de ese cáncer, ya no existe y no hay posibilidades que vuelva. Por lo tanto, en ese sentido soy una sobreviviente del cáncer de mamas”.

Acerca de su carrera como montañista es una mujer con mucha experiencia, que no solo ha subido cerros altos, pues también se ha encontrado en la cima de volcanes y montañas. En enero del 2017 luego de su tratamiento volvió a subir al Aconcagua y entre sus mayores logros se encuentra el ascenso a la montaña más alta del Perú, Huascarán.


Los riesgos de ir al Everest son mayores que en cualquier otra expedición, pero María Paz lleva a sus hijas como su cable a tierra, para que de esta manera se puedan tomar las mejores decisiones y no caer en peligros innecesarios que alberga este monte, como los que provocan el mal tiempo. Además, que han estudiado gran parte de estos riesgos y los tienen considerados.

Eligió el Everest porque deseaba causar un alto impacto en las mujeres, ya que la idea de la campaña de Alto Al Cáncer es muy importante y solo lo podía lograr con el monte más grande del mundo. De esta manera podría ser escuchada por todos los medios posibles y ayudar a la detección temprana del cáncer de mamas en otras mujeres.

“A pesar de lo duro y difícil que significa que te diagnostiquen un cáncer es una etapa que cuesta mucho oír y tiene mucho sufrimiento. Quisiera transmitir la importancia de hacerse los controles mamarios una vez al año después de los cuarenta, que es indispensable. No nos sobra ninguna mujer y no puede ser que por culpa del cáncer de mamas se nos muera alguien”.

Everest

Hablamos con el entrenador de María Paz, Tomás Grifferos, quien ha estado con ella desde la primera instancia. Está seguro que ella se encuentra en óptimas condiciones para lograr llegar a la cumbre del monte. Grifferos entrenó la primera expedición sudamericana al Everest, que fue la chilena de la Universidad Católica y la segunda latinoaméricana al K2, que es la segunda cumbre más grande del mundo, entre muchas otras.

Tomás en un inicio creía que el cáncer si era un impedimento para subir el monte más grande del mundo, pero luego de todo lo ocurrido cambió de parecer: “Fue determinante ver los progresos de la Pachi durante el tiempo y fueron realmente excepcionales. Su espíritu de lucha es asombroso, si no fuese por eso, no hubiésemos llegado a lo que está haciendo hoy día en términos físicos”.  

En la entrevista con Hola Mujer, le preguntamos acerca del mayor miedo que tienen sobre esta expedición y respondió que: “El mayor susto es estar sobre 8 mil metros es un verdadero desafío. Todos los estudios que hay de fisiología relacionados con esa altitud implican que tu metabolismo está básicamente sin funcionamiento. Entonces tú estás trabajando “muerto”, fisiológicamente hablando”.

Aún así María Paz se encuentra lista para cualquiera de los trastornos que pueda pasar en el Everest, gracias a que su entrenamiento emuló lo que puede llegar a ocurrir. Sin embargo Griffin agrega que: “Un cerro se sube 30% con las piernas y 70% con la cabeza y el corazón”.

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