¿Tu hijo usa collares de ámbar? ¡Cuidado! Puede ser mortal

Cuando a los niños les empiezan a salir los dientes llegan los problemas. Babean en exceso, sienten dolor y lloran con más frecuencia. Por ello, con los años se han popularizado una serie de remedios caseros o “naturales” para sobrevivir a esta molestosa etapa. Así, surge el mito de los collares de ámbar. Hoy, es común encontrarse a una gran variedad de niños usándolos. Acá te contaremos la verdad sobre ellos.

La primera pregunta es la más obvia, ¿funcionan? ¡Ojo! Que el primer error es dónde son comprados. Como la mayoría de las personas no lo adquiere en un lugar certificado, es común que los niños terminen usando plástico pintado de amarillo.

En el caso de que sea ámbar proveniente del Mar Báltico, efectivamente esta piedra puede liberar ácido succínico -sustancia que tiene un efecto antiinflamatorio- por lo que disminuiría el dolor de la dentición. El problema es que, para que se libere este ácido se necesita exponer a los collares de ámbar a una temperatura aproximada de 200°C. Evidentemente, la piel del bebé jamás llegaría a producir el calor necesario para que esto suceda.

En segundo lugar, aunque se llegara a dicha temperatura, no bastaría la mera absorción del ácido succínico por parte de la piel. Éste debe llegar al torrente sanguíneo, obviamente, esto no sucede. Imagínate si todo lo que nos aplicáramos en el cuerpo llegara a la sangre, la contaminaríamos con bloqueador, cremas, aceites, etc.

¿Cuál es la realidad? Que existen casos de MUERTE por el uso de los collares de ámbar. Los bebés se han tragado las bolitas de estas gargantillas o también han fallecido asfixiados por tenerlas muy apretadas al cuello. Así que, ¡ya lo sabes! Derribar estos mitos ayudarán a proteger la vida de todos los bebés.